Enseñanza de la Lectura y la Escritura: Retos y Rutas
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La enseñanza de la lectura, la escritura y la reflexión sobre la lengua
La enseñanza de la lectura, la escritura y la reflexión sobre la lengua se han enfrentado a importantes dificultades en lo que se refiere a la evaluación de los aprendizajes. Esto se evidencia de diferentes maneras. Una de ellas, que está bastante generalizada a pesar de implicar una contradicción evidente, consiste en enseñar a leer y a escribir de la misma manera.
La perspectiva de enseñanza mencionada suele tomar en cuenta el proceso de construcción de aprendizajes y las características de las estrategias de aprendizaje. La lectura y la escritura deben estar inmersas en la reflexión y sistematización sobre la lengua.
Problemas en la evaluación de los aprendizajes
Las pruebas tradicionales que a menudo se toman nos permiten constatar lo que ignoran los niños al momento de la evaluación, pero no nos brindan la posibilidad de comparar ese dato con lo que saben; y lo que ignoran muchas veces son pruebas que miden, por lo general, saberes lingüísticos desligados de las prácticas sociales de la lectura y escritura.
Muchas dificultades de aprendizaje deberían atribuirse más al medio socio-familiar y, sobre todo, escolar que a factores del individuo (serían más dificultades de enseñanza que de aprendizaje), aunque también parece que existen determinados alumnos en los que la dificultad existe incluso a despecho de unos entornos socio-familiar y medioambiental favorables.
Perspectivas tradicionales sobre la lectura
Tradicionalmente se ha considerado que leer es poco más que reconocer ciertos símbolos gráficos y asociarlos a sonidos para transformar lo escrito en oral y aplicar luego, sobre ese discurso ya oralizado, las habilidades de comprensión de la lengua hablada.
Desde esta perspectiva, aprender a leer no era sino adquirir la capacidad de aprender, de reconocer tales símbolos y aprender las reglas que los asocian a los sonidos.
La lectura de palabras y el acceso al significado
La lectura de palabras, entendida no como simple “sonorización” u oralización de lo escrito, sino como el acceso desde las representaciones escritas a los significados de las palabras que tenemos almacenados en nuestra memoria y hemos aprendido, es una actividad compleja que el lector experto no realiza siempre del mismo modo.
El lector experto lee de dos modos diferentes que dependen de la familiaridad que ya tenga con la palabra escrita concreta que esté leyendo. A uno de esos modos de leer se le ha llamado vía directa o ruta léxica, mientras que al segundo se le ha denominado vía indirecta o ruta fonológica de lectura.
La ruta léxica o directa
La ruta léxica o directa no es otra cosa que el reconocimiento a golpe de vista de la palabra escrita, que es percibida por el lector globalmente, tal y como ocurre cuando observamos y reconocemos un rostro (o cualquier otra imagen) familiar. Por lo tanto, sólo es posible con las palabras escritas que el lector ha visto antes y de las cuales ha formado y guardado una representación visual en su memoria.
Ninguno de ambos modos de lectura es, sin embargo, tan simple como aparenta, y muy especialmente el segundo, por lo que pasamos a describirlos con detalle, ya que las dificultades de aprendizaje de la lectura pueden ser enormemente selectivas y necesitamos saber dónde falla exactamente un aprendiz de lector para poder ayudarle con eficacia.
La ruta indirecta o fonológica
La ruta indirecta es lo que tradicionalmente hemos llamado “desciframiento”, es decir, consiste en la transformación sucesiva de las letras en sonidos mediante la aplicación de las reglas del código alfabético.
A diferencia de la anterior, por tanto, en esta segunda manera de leer una palabra la comprensión no se alcanza directamente, sino que exige que primero se transforme lo escrito en oral (lo que técnicamente se denomina “re-codificación fonológica”).
Concepto clave: Léxico visual
Léxico visual: Es un almacén de memoria que podríamos imaginar como una especie de álbum mental que archiva todas las “fotocopias” (imágenes mentales) de palabras escritas que uno ha ido grabando en su memoria a partir de su experiencia lectora.